El sarampión es una infección viral contagiosa que se caracteriza por afectar principalmente las vías respiratorias.
Algunos de los síntomas suelen aparecer entre los primeros 7 y 14 días después del contacto con una persona infectada.
Entre los síntomas más comunes y conocidos están fiebre muy alta, tos, ojos rojos, manchas blancas dentro de la mejilla y moqueo.
Con el pasar de las horas o los días comienzan a aparecer erupciones color rojo en cara y cuello y luego van apareciendo gradualmente en el resto del cuerpo.
Si no se trata a tiempo, el sarampión puede producir neumonía, encefalitis, problemas de visión y, en los casos más graves, la muerte.
De esta enfermedad se conoce que es extremadamente contagiosa; el 90% de las personas inmunes pueden contagiarse al tener contacto con quien la padece. Una persona con sarampión puede contagiar a más de 18 personas que no estén protegidas con la correspondiente vacuna. De allí la importancia de estar vacunado para proteger la salud propia y la de los demás.
Las vacunas son gratis y salvan vidas. Se puede acudir al centro de salud más cercano para para mantenerse al día con el esquema de vacunación.

